Pequeño homenaje a Tomás Segovia

A veces uno pasa gran parte de su tiempo viendo en las redes sociales cosas trascendentes o banales de la gente. Pero todo pasa tan rápido, que veo una especie de similitud entre el fast food y el fast social networking. Es el signo de nuestro tiempo, pero hoy me doy el tiempo de leer un poema de Tomás Segovia, poeta recientemente fallecido, y recordar que en este mundo que se mueve muy rápido vale la pena detenerse y observar la impermanencia. Este post, me lleva también a releer el poema de despedida de Alejandro Aura y a partir de él hacer mi pequeña lista de deberes para ocupar el instante: (Traer las cosas al siglo y ponerles identidad, construir lo que sigue, crear el hueco de nuestra imaginación para que entre todos lo llenemos,enmendar con matemáticas, deshacer el apasionante intríngulis de la creación . . .)


ADIÓS AL MAR

Y qué va a hacer sin mí mañana
El mar dormido
A quién va a susurrar sin que nadie se entere
Sus vanos devaneos soñolientos
Para esperar a quién
Se querrá levantar temprano ahora
Ah por nada del mundo yo quisiera
Dejarle allí esperándome
No merece quedarse así tan solo
Sin meta sin razón sin cumplimiento
No puede ser que se quede frustrado
Algo que es tan visible
Que tiene que existir en este mundo
No puede ser que yo no vuelva
Como si al mar le hiciera tanta falta
Y yo le hubiera dado mi palabra.

19 jul 11. Tomás Segovia (1927-2011)

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