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Mostrando entradas de julio 22, 2007

Madre

En la vieja casa
donde cada tarde
las hordas
de niños,
hilvanan travesías
y ensueños
que pasan
de uno a otro
la entrada
de un adulto
irrumpe
y jala a la niña
que lleva al mar
en su nombre,
afuera del cuarto:
Pronuncia las palabras
que chocan
con el martillo
y el tímpano
y suenan huecas:
Tienes que ir a ver
el cadáver
de tu padre muerto.
¿Qué se puede entender,
a los seis
acerca del cuerpo,
que es velado,
en la mesa
donde se toma
el desayuno?
¿Qué marca deja
el contacto
con el frío pesado
de ese otro sueño
largo y profundo?

Prólogo de El otro, el mismo

Pater escribió que todas las artes propenden a la condición de la música, acaso porque en ella el fondo es la forma, ya que no podemos referir una melodía como podemos referir las líneas generales de un cuento. La poesía, admitido ese dictamen, sería un arte híbrido: la sujeción de un sistema abstracto de símbolos, el lenguaje, a fines musicales. Los diccionarios tienen la culpa de ese concepto erróneo. Suele olvidarse que son repertorios artificiosos, muy posteriores a las lenguas que ordenan. La raíz del lenguaje es irracional y de carácter mágico. El danés que articulaba el nombre de Thor o el sajón que articulaba el nombre de Thunor no sabía si esas palabras significaban el dios del trueno o el estrépito que sucede al relámpago. La poesía quiere volver a esa antigua magia. Sin prefijadas leyes, obra de un modo vacilante y osado, como si caminara en la oscuridad. Ajedrez misterioso la poesía, cuyo tablero y cuyas piezas cambian como en un sueño y sobre el cual me inclinaré después …