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Obsesiones: Dreams

Ultimamente, he reconocido lo tremendamente obsesivo que puedo ser (junto con lo terco, necio y sordo). Probablemente se deba a mi naturaleza capricornio. Me reconozco en mis obsesiones y en las obsesiones de los demás. Recuerdo que en los ahora lejanos ochenta, en la estación de radio Rock 101, programaron toda la noche la misma canción (ahora que hace varios años de esto, no tengo la certeza si se trataba de Boys Don´t Cry de The Cure o Stairway to Heaven de Led Zeppelin o si ambas tuvieron tal maratónica sesión). Escuché la canción de Dreams, hace ya un buen rato, en algún domingo en la mencionada estación de radio y me encantó. Durante un buen tiempo no supe quien la cantaba, ni de que exactamente se trataba. Finalmente escuché sobre Fletwood Mac y me compré inmediatamente el disco. Las diferentes canciones no me emocionaron (ni me emocionan), pero ahí estaba La canción, con la voz, los arreglos, el sonido de la soledad y del trueno transportandome a un lugar bastante lejano. Aho...

O arte do encontro . . .

¿Cuál es la relación entre el maestro Vinicius, y la incertidumbre mencionada en el blog? La vida es el arte del encuentro . . . habla y canta Vinicius. Los encuentros están marcados por el azar y el destino, pero también por la búsqueda y predisposición cuando uno se ve ante ellos. Cada encuentro genera múltiples escenarios, una maravillosa e inquietante incertidumbre. Celebro muchos encuentros ultimamente: el encuentro conmigo mismo, con lo que siento, con mi tristeza, pero también con mi disfrute. El encuentro con mis letras, con la música, las palabras de los otros, en especial las de Vinicius. El encuentro con l@s @tros, sus gustos y disgustos, certezas e incertidumbres. El encuentro con mis años, con los años de los otros, con los apellidos, origenes, mitologias. Y en este mundo simétrico, los desencuentros también me marcan. Mi edad adulta empezó con un desencuentro. Eu sei e você sabe Já que a vida quis assim Que nada nesse mundo levará você de mim Eu sei e você sabe Que a dis...

En el Zócalo, a las 4:30 am

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He entrado al Zócalo en diversidad de ocasiones: de curioso caminando sin rumbo por las calles del centro, en manifestaciones en mi época en la Universidad, en la defensa del voto por voto, casilla por casilla, hoy entré desnudo y acompañado de más de 10 000 personas. Fue una ocasión realmente memorable, algo que hay que contar y compartir. Fue relativamente fácil para mi, no hacerle caso a mis temores habituales. Llegar al Zócalo en la madrugada y encontrar a toda esa gente, con su bolsa de plástico en mano, hacía que uno se emocionara. Encontrarme con la Eli y el Jeros, también tuvo su significado especial. Entramos todos, con más preguntas que temores: ¿cuando nos teníamos que desnudar? ¿ibamos a tendernos en plena plancha del Zócalo? Mi pregunta interna es si iba a tener el valor de seguir adelante. Cuando Spencer Tunick dio la señal del desnudo algo mágico sucedió, todo en un minuto. Todo mundo comenzó a quitarse la ropa, en un acuerdo tácito que en ese momento, en ese espacio, l...

Desnudez . . .

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Desnudo mis palabras y mi cuerpo. Miro hacia atrás, para avanzar hacia adelante. Hace algunos meses escribía: Cuentan que en la piel se lleva escrito las marcas del deseo; que basta una lectura minuciosa para entender de golpe, el mapa trazado de todos nuestros anhelos (los concientes y los inconcientes). Para leer el deseo, se empieza a buscar las cicatrices a partir de las comisuras de los labios. La piel forma un trenzado de líneas que se entrecruzan entre sí. Las líneas se extienden a través de la piel y trazan las espirales. Ultimamente comparto mi desnudez en lugares poco comunes: un temazcal, el Zócalo capitalino. Buscando el mar, la arena y el desierto me topé con un árbol en mi pecho! Crece desde mi ombligo, hacia arriba, ramas de vellos que crecen frondosas, ramificandose en mi cuerpo. Perder para encontrar . . .

Tristeza . . .

Dialética É claro que a vida é boa E a alegria, a única indizível emoção É claro que te acho linda Em ti bendigo o amor das coisas simples É claro que te amo E tenho tudo para ser feliz Mas acontece que eu sou triste... Breve e inmenso este poema de Vinicius. ¿Se puede tener todas las cosas, las simples y las complicadas, el amor, y al mismo tiempo estar triste? Hoy defiendo mi tristeza, que no es una tristeza seria, más bien es una tristeza juguetona e irreverente. La defiendo porque siempre me dijeron que tenía que sonreirle a todo, que no tenía que llorar porque soy hombre. Y mi tristeza simpre estuvo ahí, aún más triste, por abandonada e incomprendida. Hoy en las mañanas me acompaña, sale aún temerosa, recordando el encierro. Juguetea en la cocina, los muebles, los cuadros, por la mecedora, por mis recuerdos y mis sueños. Y estoy contento porque mi tristeza ahora es feliz . . .

34 años

Entro a mi edad adulta a un tiempo por mi postergado Observo mi imagen en el espejo, y me parece menos ajena, las canas empiezan a sentirse casi a gusto. Aprendo a compartir mi ignorancia y mi silencio A escuchar mi voz y mis palabras que buscan lo gradual y lo profundo, A caminar, hacia mi muerte, con paso lento, pero seguro.

De Vinicius para mis amigos . . .

Procura-se um(a) amig@ Não precisa ser homem, basta ser humano, basta ter sentimentos, basta ter coração. Precisa saber falar e calar, sobretudo saber ouvir. Tem que gostar de poesia, de madrugada, de pássaro, de sol, da lua, do canto, dos ventos e das canções da brisa. Deve ter amor, um grande amor por alguém, ou então sentir falta de não ter esse amor. Deve amar o próximo e respeitar a dor que os passantes levam consigo. Deve guardar segredo sem se sacrificar. Não é preciso que seja de primeira mão, nem é imprescindível que seja de segunda mão. Pode já ter sido enganado, pois todos os amigos são enganados. Não é preciso que seja puro, nem que seja todo impuro, mas não deve ser vulgar. Deve ter um ideal e medo de perdê-lo e, no caso de assim não ser, deve sentir o grande vácuo que isso deixa. Tem que ter ressonâncias humanas, seu principal objetivo deve ser o de amigo. Deve sentir pena das pessoa tristes e compreender o imenso vazio dos solitários. Deve gostar de crianças e lastimar a...